Oye, tú… sí, tú
Te veo.
Aunque pienses que no.
Te veo cuando buscas sin saber muy bien qué.
Cuando sientes algo dentro que te incomoda… pero lo tapas con ruido, con planes, con distracciones.
Te veo cuando haces como que no pasa nada, aunque por dentro la pregunta sigue empujando:
¿Y si Dios me está llamando a mí?
Respira.
No tienes que decidirlo todo hoy.
Ni mañana.
La vida religiosa no es un contrato de por vida desde el primer día.
Es un camino.
Los primeros 3 a 5 años son para descubrir, preguntar, probar, convivir… y marcharte si ves que no es lo tuyo.
Después, vienen 4 a 6 años más en los que, cada año, puedes decidir si sigues o si es momento de tomar otro rumbo.
Nadie te empuja.
Nadie te pone cadenas.
Solo te acompañan.
Y, mientras caminas, te descubres: quién eres, qué amas, para qué estás hecho.
No tienes que ser perfecto.
No tienes que tener todas las respuestas.
Solo necesitas valentía para mirar dentro y escuchar.
Porque Dios sigue llamando.
Sí, también ahora.
Y puede que te esté llamando a ti.
Y si su plan para ti es este…
prepárate.
No hay viaje más bonito, ni historia más grande, que decirle “sí” a lo que Él soñó para ti desde siempre.
En los próximos días, te contaré paso a paso cómo es este proceso…
para que, si un día decides dar el paso, sepas que no vas solo.


